La gastronomía de Escocia comparte muchas de las características de la cocina inglesa, pero con algunos rasgos y alimentos propios, derivados a veces de su historia y de las influencias foráneas. En general, la cocina escocesa se caracteriza por su simplicidad, empleando los productos naturales autóctonos (lácteos, carne, pescado, frutas y verduras) y renunciando a las especias y hierbas.
Haggis envasados al vacío, listos para cocinar.Algunos de los platos tradicionales escoceses son el Scotch broth o "caldo escocés", hecho con cebada, carne y verduras; el porridge o papilla de avena, o los pasteles de carne, en especial el Scotch pie, relleno de carne de cordero. Algunos de estos platos, como el porridge o los oatcakes (pasteles de avena) pueden tener su origen en el carácter nómada de los escoceses originarios, que llevaban consigo siempre una bolsa de avena para poder comer. También el haggis, considerado el "plato nacional escocés", pudo surgir originalmente al transportar carne en una tripa de cerdo o cordero. El haggis es similar a una morcilla, aunque con carne de cordero o incluso de ciervo, y se come tradicionalmente durante la "Cena de Burns", el 25 de enero.
En los primeros años del siglo XXI, la cocina escocesa ha tenido un cierto "Renacimiento": en 2006, nueve de sus restaurantes tenían alguna estrella de la Guía Michelín, y abundan los restaurantes que combinan los elementos tradicionales con las innovaciones de la cocina contemporánea. Además, todas las principales ciudades escocesas albergan restaurantes de cocina internacional (china, italiana, mexicana, india...).